Las garrapatas pueden transmitir enfermedades graves, ya que en su interior sobreviven y se multiplican ciertos tipos de gérmenes. Lo malo es que cuando una garrapata chupa la sangre de tu perro, también abre un camino de entrada para estos gérmenes que pueden infectar al perro.
A continuación detallamos tres de las enfermedades más importantes transmitidas por las garrapatas.
La piroplasmosis, o babesiosis
Es transmitida cuando en la garrapata se encuentran formas infecciosas de piroplasma. Se transmite aproximadamente dos días después de que la garrapata se haya fijado en el perro. Esta enfermedad ataca especialmente a los cachorros, a los animales enfermos o convalecientes. Si se elimina cuidadosa y correctamente la garrapata, el riesgo de transmisión se reduce mucho.
Los síntomas son: fiebre, mucosas pálidas, apatía, anorexia, anemia, sangrado por la nariz, sangre en la orina, jadeo, diarreas y pérdida de visión.
El pronóstico de la piroplasmosis es grave. Hay que tratar a tiempo al perro porque, de no ser así, puede llegar a morir por fallo hepático y renal.
Ehrlichiosis
Causado por la bacteria Ehrlichia canis.
Los síntomas son: fiebre muy alta, aumento de los ganglios, problemas respiratorios, anemia, signos neurológicos, ceguera, edema y vómitos en su fase…
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