
Lo primero que se debe evaluar es de cuanto peso estamos hablando:
¿Si se trata de unos "kilitos" de más o se trata de un problema más grave y hasta obesidad de verdad?
Si se trata de un problema de obesidad, lo más adecuado es pedirle al veterinario que supervise un programa de reducción de peso, específico para el perro (estos programas suelen contar de tres partes: alimentación, ejercicio y reevaluación).
Si de lo que se trata son de unos kilitos demás, podemos atrevernos a tomar cartas en el asunto.
Alimentación
Debemos suprimir los tentempiés inapropiados (queso, salchicha, todo lo que no sea comida específica para perros) y deberemos calcular las calorías de todos los pequeños extras (lo más adecuado sería no darle ninguno) que le damos a nuestro perro durante el día. Deberemos descontar estas calorías de su ración de comida diaria.
Es muy importante que al poner nuestro perro a dieta lo hagamos de manera responsable, es decir que debemos comprarle comida baja en calorías pero que contenga todas las vitaminas y minerales que necesita. Lo que no podemos hacer es coger su alimento habitual y pensar: "bueno si la dosis…
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