Las leyes de la física muestran que la presión provoca una contrapresión, y en el mundo canino, esto significa que si un perro pasea y la correa está tirante, estirará en contra de esta presión que está siendo aplicada en su cuello. Es así de sencillo, y aunque puede que los perros quieran ir (por diversas razones) por delante de sus amos y tirando de ellos cuando salen a dar un paseo (para llegar al parque, para conocer al perro que hay en la esquina o porque creen que su cometido es el de dirigir al grupo allá donde vayan), muchísimos propietarios tienen grandes problemas para intentar evitar ser arrastrados de un lugar a otro de forma incontrolable por su perro, o hasta que el animal acabe tirándoles al suelo.
Aunque hay muchas formas de adiestrar a un perro para que no tire de la correa, un producto muy innovador diseñado exclusivamente para perros ha demostrado tener un éxito extraordinario para conseguir este objetivo: ayudar a los perros y a sus propietarios a relajarse y a disfrutar de sus paseos, aliviando así a muchos brazos cansados. En la última década, en EE.UU. y en el Reino Unido, el Gentle Leader ha proporcionado un punto de partida de valor incalculable para los propietarios cuyos perros han aprendido a tirar de su collar normal o de unos de los terribles y obsoletos collares de castigo, y han ayudado a inspirar una nueva era de métodos de adiestramiento canino amables y eficaces.
Este producto es mucho más que un simple collar para perros. De hecho, está diseñado científicamente para hacer que los perros dejen de tirar porque actúa sobre sus reflejos naturales y nos permite aplicar una forma de control que imita a algunos de los métodos físicos importantes de la comunicación social entre los perros amistosos de una manada.
Fue diseñado en EE.UU. hace más de diez años por unos de los mejores expertos mundiales en relaciones entre las personas y los animales de compañía: el Prof. Bob Anderson y Ruth Foster, Presidenta en aquel entonces de la Asociación Nacional de Adiestradores de Obediencia (National Association of Obedience Instructors).
El Gentle Leader consiste en un lazo para el morro y una tira para el cuello/nuca que están unidos mediante un característico aro en forma de "D" doble. Cuando el perro llega al final de la correa mientras lleva puesto el Gentle Leader, parte de la tensión se transfiere, mediante el aro en forma de "D" doble, a la parte posterior de su cuello.
Los cachorros, instintivamente, se relajan y se tranquilizan cuando la madre les coge por el cogote para llevarles a algún lugar. Si se revolvieran o gimieran, podrían poner su vida en peligro, ya que puede que su madre les estuviera alejando de algún peligro, por lo que necesita transportarles de la forma más rápida y silenciosa posible. Como este reflejo suele mantenerse, en cierto grado, incluso en la edad adulta, nos encontramos con que el perro que tira de la correa suele relajarse automáticamente debido al modo de acción del Gentle Leader, retirando así la presión que ejerce sobre la correa y quedándose tranquilo y relajado y paseando calmadamente (porque así lo ha elegido) al lado de su propietario, en lugar de tirar de la correa.
Pero, más que evitar que los perros tiren de la correa (que es una de las dificultades frecuentes que los propietarios suelen citar en las encuestas sobre problemas del comportamiento canino y dificultades en el adiestramiento), nos encontramos con que, como el perro está relajado y feliz de que le dirijan, paseándole, con un Gentle Leader, también está mucho más en contacto con su propietario y, por tanto, se le puede adiestrar mejor en otros aspectos de la obediencia básica.
Pero el aro en forma de "D" doble y el reflejo que causa no son todo lo que hay tras el éxito de esta innovación. El lazo que rodea al morro también es importante, desde el punto de vista científico. Es evidente que, al observar a un grupo de perros o lobos jugando, se da una respuesta de relajación cuando un perro coge con la boca el hocico de otro. Cuando el juego se sale de madre y uno de ellos quiere tranquilizar las cosas, o simplemente quiere acallar la excitabilidad de un miembro con un rango inferior en la escala jerárquica, colocará suavemente su boca abierta sobre el morro del otro perro y empujará hacia abajo. El otro perro suele responder reduciendo la intensidad de su juego y en algunos casos dará por concluido el juego por completo.
La acción de agarre del hocico es suave y proporciona confianza, y nunca es agresiva ni dañina. Cuando el perro tira de la correa al llevar puesto el Gentle Leader, se ejerce presión sobre esta región sensible desde el punto de vista social (la caña nasal del hocico), y la cinta del morro estira suavemente del hocico hacia abajo, hacia el pecho del perro, y lo mantiene en esa posición de la misma forma en que lo haría un compañero de camada si quisiera que una sesión juegos se calmara. Así, el perro se calma mediante su propia elección, a veces de forma muy notoria y rápida, para alegría del propietario.
Con el aro en forma de "D" doble, que transmite la presión del final de la correa a la parte posterior del cuello de su perro, ambos puntos generadores de una respuesta se ven estimulados con lo que parece tratarse de un efecto milagroso para calmar al perro, que anteriormente estaba muy excitado o que tiraba de la correa de forma frenética. La resistencia instintiva del perro a la presión redirigida hace que deje de tirar que para así disminuya la presión sobre estos puntos reflejos en lugar de tirar oponiéndose a la presión.
El ronzal Gentle Leader®: Problemas y Preguntas Frecuentes
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